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Bajo y Alto almanzora. Sensaciones Medievales

Estamos en un territorio estratégico situado en la parte alta del Valle del Almanzora, encajado entre las Sierras de las Estancias y Filabres y que constituye un paso de acceso al interior peninsular, los llanos de Guadix-Baza.

Conoceremos tres grandes municipios (Purchena, Serón y Tíjola) especialmente importantes durante la época hispanomusulmana y durante la breve guerra de los moriscos (1568-1570), pues allí se desarrollaron sangrientos encuentros entre cristianos y moriscos.

Bacares representa un municipio independiente en lo geográfico por su altura en la umbría de Sierra de los Filabres, rodeado de un manto verde, y ello es un incentivo para su inevitable visita, que nos sorprenderá gratamente.

Vista general de Purchena y el valle del Almanzora. © Fotografía: Andrés CarrilloVista general de Purchena y el valle del Almanzora. © Fotografía: Andrés Carrillo

 

    • Lorenzo Cara Barrionuevo (Arqueólogo e investigador),Manuel Sola (Bibliotecario de Purchena), Juan Torreblanca (Investigador y técnico de la Diputación, lamentablemente fallecido) y Andrés Carrillo (Asociación Cultural Piedra Yllora).

    • Cogemos la autovía A-7 en dirección a Levante y nos desviamos por la salida 376 en dirección a Tabernas por la N-340A y, apenas a la salida de la localidad, giramos a la izquierda  por la rotonda hacia la A-349, gran arteria transversal de la provincia que atraviesa la Sierra de los Filabres para conducirnos al Valle del Almanzora a través de la zona de las Canteras del Mármol.

      Giramos a la izquierda por la A-334 y a unos pocos kms llegamos a nuestro primer destino, Purchena. El acceso a la Alcazaba es muy fácil como prolongación de la visita a la iglesia de San Ginés de la Jara y además tendremos la oportunidad de disfrutar de una de las mejores panorámicas del valle del Almanzora.

      Murallas en Tíjola la Vieja. © Fotografía: Andrés CarrilloMurallas en Tíjola la Vieja. © Fotografía: Andrés Carrillo

      A continuación llegamos a Tíjola y nos desvíanos por la AL-3102 en dirección a Bayarque, que nos conducirá a la Cerrá de Tíjola. A unos tres kms del pueblo nos encontramos con un desvío señalizado que nos llevará a los restos de la ciudad medieval de Tíjola la Vieja y la Cueva de la Paloma.

      Retornamos a nuestro eje del Almanzora, la A-334, y continuamos hasta Serón para visitar su castillo dominando la trama urbana. Posteriormente cogeremos la A-1178 para subir la Sierra de los Filabres a través de la espectacular carretera de Las Menas, y a unos pocos kms más arriba el desvío por la AL-5407 nos conduce a Bacares, nuestra última parada.

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      Vista parcial de Bacares y a la derecha su castillo musulmán, recientemente rehabilitado. © Fotografía: Pako ManzanoVista parcial de Bacares y a la derecha su castillo musulmán, recientemente rehabilitado. © Fotografía: Pako Manzano

      Posteriormente retornamos a Almería tras volver a la A-1178, cruzar la sierra a través de Calar Alto, que permite unas impresionantes vistas panorámicas de una amplia porción del territorio almeriense, y caer en Gérgal, donde ya conectamos con la autovía A-7 para nuestro regreso.

 

Programa

    • CASCO URBANO E IGLESIA DE SAN GINÉS DE LA JARA

      Enclavada bajo el castillo que la domina, Purchena es un pueblo blanco que se desparrama por una espléndida vega. Era la llave del Almanzora en época medieval, pues aunque hay testimonios anteriores, será desde el califato cordobés cuando la fortaleza toma relevancia entre las luchas civiles y especialmente en la época nazarí, cuando se convierte en retaguardia de la frontera oriental con los cristianos. Especial protagonismo tendrá durante la guerra de los moriscos (1568-1570).
      Interior de la iglesia de San Ginés de Purchena. © Fotografía: Rafael PozoInterior de la iglesia de San Ginés de Purchena. © Fotografía: Rafael Pozo

      El urbanismo medieval se concentra en torno a la Alcazaba y a sus pies, mientras que la nueva ciudad cristiana se desarrolla a la iglesia parroquial, todo ello con calles empinadas, estrechas y tortuosas. Ya en el siglo XX la localidad alcanza el llano y el río.

      Antes de subir a la Alcazaba no debemos pasar por alto esta iglesia de San Ginés de la Jara. Levantada sobre la antigua mezquita la promueve el obispo Villalán a mediados del siglo XVI, aunque la destrucción morisca de 1569 obligó a su restauración por el obispo Corrionero.

      Presenta una planta de tres naves separadas por pilares, construcción de piedra que choca con la armadura mudéjar de limas moamares (quizás primitivamente la cubierta iba a ser abovedada). En la fachada principal encontramos el escudo del obispo Corrionero y a la izquierda el de Villalán, promotor del edificio. La imagen del santo San Ginés se alberga en un retablo lateral al Evangelio.


      ALCAZABA

      Es el testimonio más representativo de la Purchena islámica, la Hisn Burxana. En el camino de ascenso encontramos la Torre del Agua, la construcción más emblemática y mejor conservada del recinto amurallado. De planta ligeramente rectangular, está construida con mampostería y cantería para reforzar las esquinas. Una bóveda esquifada de ladrillo permitía acceder al agua en su interior. Originalmente esta torre contaba con más de trece metros de altura pero hoy sólo se conserva la mitad de la estructura, a pesar de la restauración efectuada en 1997.


    • Vista general de la Alcazaba. © Fotografía: Rafael PozoTorre del Agua y aljibe bajo la Alcazaba. © Fotografía: Andrés Carrillo

    • Su función como torre coracha (lienzo de muralla que termina en una torre para proteger un lugar de suministro de agua no lejos del recinto fortificado) era la de defensa del manantial que abriga en su interior. El acceso al manantial se hacía desde la plataforma superior junto a la Torre del Homenaje, lugar que ocupa el monumento al Sagrado Corazón, mediante escalinatas adosadas a la muralla que la une con la torre y por el piso superior de esta, hoy desaparecido, hasta la base donde se abre la mina de agua.

      En la cima encontramos la alcazaba, recinto amurallado de 320 m de longitud y una superficie de unos 6000 m2, con unas 15 torres, que se corresponden con la máxima extensión del recinto en época nazarí (siglos XIII-XV), aparte de la desaparecida del homenaje o baluarte, que se levantaría probablemente en el lugar del monumento al Sagrado Corazón.



      Vista general de la Alcazaba. © Fotografía: Rafael PozoVista general de la Alcazaba. © Fotografía: Rafael Pozo

      Casi todas las torres son cuadradas o rectangulares, levantadas en mampostería, y algunas conservan líneas esgrafiadas en zigzag sobre el recubrimiento externo.

      En el interior apenas se conservan restos visibles (algunos restos de viviendas y del doble aljibe junto a la Ermita de la Virgen del Carme) y apenas se han realizado estudios arqueológicos. El espacio norte del aljibe ha sido erróneamente confundido con una sala de baño por presentar diferente factura en su ejecución respecto al aljibe sur, que puede ser más antiguo. Con seguridad el baño islámico se situó en cotas mucho más bajas, cerca del río, donde es más fácil la captación de agua corriente necesaria para su funcionamiento. Posiblemente se encontraba cerca del actual ayuntamiento donde aún existe la calle del Baño.

    • Otra perspectiva de la Alcazaba, presidida por la figura del Sagrado Corazón de Jesús. © Fotografía: Andrés CarrilloOtra perspectiva de la Alcazaba, presidida por la figura del Sagrado Corazón de Jesús. © Fotografía: Andrés Carrillo

       

       

    • TÍJOLA LA VIEJA Y SU PASADO MEDIEVAL

      Tíjola la Vieja (Madinat Tágila) posee un enclave fortificado situado sobre cuatro cerros dominando visualmente un amplio sector del valle. Los restos medievales, romanos, ibéricos e, incluso, prehistóricos localizados en la medina y fortaleza de Tíjola la Vieja (siglos VIII-IX), la hacen una de las más antiguas fortificaciones del valle del Almanzora.

      Un primer cerro domina la salida del río Bacares al valle del Almanzora, donde se han recogido materiales cerámicos ibéricos y romanos.

      En el segundo cerro encontramos una fortaleza adaptada al terreno, creando ángulos para mayor defensa de la fortaleza y con un gran aljibe. La parte posterior de la fortaleza es inaccesible por la altura del cerro y profundidad del rio. La poliorcética de la fortaleza y el uso de mampostería de piedra y tabiya con los torreones macizos, accesibles desde el adarve, son características de las construcciones de época emiral (siglo VIII-IX). La fortificación está muy erosionada, subsistiendo escasos restos: elementos discontinuos de la muralla y dos torres que se proyectan al exterior. En el caso del aljibe se aprecian numerosos grafitis realizados tras la conquista cristiana.



      Vista del peñón Salto del Caballo en las murallas de Tíjola la Vieja. © Fotografía: Andrés CarrilloVista del peñón Salto del Caballo en las murallas de Tíjola la Vieja. © Fotografía: Andrés Carrillo

      Un hábitat fortificado en el tercer cerro, el más extenso y en donde tuvo que estar la mezquita y su arrabal. Incluye una segunda muralla interna en la parte oeste que separa la zona alta palaciega donde suponemos residía el cadí o gobernador de la ciudad. En la zona nordeste del mismo se han reconocido restos de escorias, prueba de la realización de actividades metalúrgicas en esta zona. También los restos de un gran aljibe, que al igual del situado en el segundo cerro se encuentra recubierto de grafitis del siglo XVI.

      En el cuarto cerro hay siete silos troncocónicos para el depósito del grano, y una mina de cobre, conocida como “Cueva de la Paloma”, explotada desde la antigüedad hasta principios del siglo XX.

      La Cerrá y la Cueva de la Paloma, en Tíjola la Vieja. © Fotografía: Andrés CarrilloLa Cerrá y la Cueva de la Paloma, en Tíjola la Vieja. © Fotografía: Andrés Carrillo

    • Las construcciones fueron arrasadas después de la rebelión de los moriscos por orden expresa de D. Juan de Austria como castigo a los rebeldes, por lo que los restos no son demasiado evidentes.
       

    • TRAMA URBANA

      Serón se alza sobre un promontorio y muestra un urbanismo denso y apilado que se encarama por el cerro, adaptándose al relieve, mientras sus calles, estrechas y ramificadas, aportan sensaciones del pasado, especialmente la llamada Cuesta de la Matanza o de los Muertos, donde los Tercios de Juan de Austria sufrieron una grave derrota el 28 de Febrero de 1570, en la guerra de los moriscos.


    • Vista general del caserío de Serón dominado por la silueta de su castillo. © Fotografía: Andrés CarrilloVista general del caserío de Serón dominado por la silueta de su castillo. © Fotografía: Andrés Carrillo

      Es un municipio de origen árabe, aunque alcanza protagonismo con la minería del hierro de fines del siglo XIX. En el camino de acceso al castillo, destaca la iglesia de la Anunciación, construida a principios del XVII por el obispo Portocarrero, cuyo escudo figura en la portada. En el interior vemos la estructura de una iglesia mudéjar de tres naves cubierta con una bella armadura de limabordón en la nave central, y de colgadizo en las laterales. La torre adosada a la cabecera es reciente, posterior a la Guerra Civil.


      CASTILLO

      El Castillo se enclava en la parte alta del pueblo y fue construido en el siglo XIII por su vital importancia para la defensa musulmana del valle frente al enemigo cristiano, aprovechando su carácter de atalaya privilegiada del Almanzora y controlando la conexión con el altiplano de Baza.

      Volumen del castillo con su reciente “restauración”. © Fotografía: Alfonso Ruiz Volumen del castillo con su reciente “restauración”. © Fotografía: Alfonso Ruiz

      Será históricamente el último reducto de los rebeldes moriscos dirigidos por Jerónimo El Maleh, jefe en el Almanzora, frente a las tropas de D. Juan de Austria, que estuvo a punto de perder la vida y la primera derrota en febrero de 1570. Las tropas cristianas tomaron el pueblo y se dedicaron al saqueo, no vigilando la llegada de 6.000 moriscos, que acuchillaron a más de 600 soldados cristianos, dando así nombre a la cuesta de la Matanza. A finales del mismo mes D. Juan de Austria pudo reorganizarse y conquistó de manera definitiva el castillo de Serón.

      De la fortaleza original solo queda una pared, algunos arranques de muros y algunas troneras. La construcción ha sido objeto de una reciente y lamentable reconstrucción que ha desvirtuado totalmente el castillo, del que quedan escasos restos originales. Presenta planta rectangular y torreones coronados por almenas cada cierto tramo. En la explanada de coronamiento se construyó la Torre del Reloj a principios del siglo XX, con un inconfundible sabor neomudéjar, en una época en la que no todos los vecinos poseían reloj y este municipal marcaba la hora local.

      Grupo de visitantes accediendo al castillo. © Fotografía: José Ángel FernándezGrupo de visitantes accediendo al castillo. © Fotografía: José Ángel Fernández

       

    • TRAMA URBANA Y SEÑAS DE IDENTIDAD

      Estamos a más de 1200 m de altura, en la umbría de Sierra de los Filabres y al pie de la Tetica de Bacares. Disfrutamos de un paisaje bello y original, dominado por la montaña, una dura climatología en invierno, con temperaturas bajas y nevadas que aíslan al municipio, una densa masa forestal, un aterrazamiento en balates para hacer frente a la erosión y la pérdida de suelo, y un cielo azul y limpio.

      Por ello la trama urbana aparece colgada en la media montaña y adaptada a las curvas de nivel, destacando también el río Bacares, que baja impetuoso a la búsqueda de regar los sedientos campos del valle del Almanzora.



      Vista general de Bacares desde el castillo. © Fotografía: Pako ManzanoVista general de Bacares desde el castillo. © Fotografía: Pako Manzano

      Antes de subir al castillo no podemos dejar de visitar la iglesia parroquial de Santa María, pequeño y sencillo templo mudéjar, cuya esbelta torre campanario domina la trama urbana, presidida en el interior por el Santísimo Cristo del Bosque, patrón de la localidad. También destaca la Casona, una antigua posada rural, o el antiguo lavadero comunal.

      CASTILLO

      Es una pequeña fortaleza, formada por cinco torreones que cierran una planta cuadrangular de escasos 25 m de lado, y que se sitúa encima de una peña elevada sobre el rio Bacares. En el mundo islámico será instrumento de control del territorio y para imponer tributos los reyes andalusíes mediante una pequeña guarnición. El castillo recuperó su papel defensivo en época almohade y nazarí (siglos XII-XIV), cuando se refuerzan los muros con su muro perimetral en su ladera más accesible y se mejora la entrada.

      Castillo de Bacares antes de su reciente restauración. © Fotografía: Pako ManzanoCastillo de Bacares antes de su reciente restauración. © Fotografía: Pako Manzano

      La defensa del territorio se completaba con la fortaleza de Los Castellones, situada en una vecina colina al Noroeste y a mayor altura, que posiblemente fuera una fortaleza campamento de época almohade para proteger el inseguro camino de la sierra.

      Se trata de una fortificación que se adapta al terreno, un promontorio rocoso de pizarra, asentándose los muros directamente sobre la roca madre. Esta misma adaptación al terreno ha sido la causa de que las estancias en que se divide el castillo se encuentren a distintos niveles. También hay que mencionar que sus dimensiones totales fueron más extensas que lo actualmente visible.

      Entre los materiales constructivos se alternan el tapial, empleado en las zonas superiores,  la fabrica de mampostería encofrada con mortero de cal, sobre todo en las cimentaciones  y la mampostería trabada con barro y cal en una de las torres. Es interesante hacer constar que la calidad de la obra hacer pensar en una construcción de tipo oficial.


      Volumen del castillo recientemente rehabilitado. © Fotografía: Pako ManzanoVolumen del castillo recientemente rehabilitado. © Fotografía: Pako Manzano

      Tras la conquista cristiana, las villas de Gergal y Bacares se integraron como señorío del Conde de la Puebla, momento en que se inutiliza el castillo mediante portillos o aberturas en los muros exteriores, para evitar que sirvieran de defensa a las rebeliones moriscas. Además su espacio será reocupado en los siglos XVIII y XIX por viviendas de carácter humilde que reaprovechan en parte los muros medievales. Ese derribo premeditado fue causa de la ruina total del conjunto fortificado,

      La rehabilitación reciente abarcó el edificio y su entorno, mediante la adecuación de una pequeña plataforma para aparcamiento y un acceso peatonal hasta la entrada al recinto. Se han rehabilitado, asimismo, las edificaciones adosadas al castillo que se encontraban en estado de ruina, aprovechando éstas para control de acceso y centro de interpretación del castillo.

 

Galería

Vista de la Iglesia de San Ginés en Purchena © Paco Bonilla
Volumen exterior de la iglesia de San Ginés Purchena © José Ángel Fernández
Iglesia de San Ginés Purchena© Paco Bonilla
Iglesia de San Ginés Purchena © José Ángel Fernández
Restos antigua Alcazaba Purchena © Paco Bonilla
Torre del agua en la alcazaba de Purchena © José Ángel Fernández
Alcazaba de Purchena © José Ángel Fernández
Restos antigua Alcazaba de Purchena © Paco Bonilla
Vista del castillo de Bacares ©José Ángel Fernández
Vista general de Bacares ©José Ángel Fernández
Vista del castillo y al fondo Bacares © María Navarro
Vista general castillo de Serón © María Navarro
Volumen exterior castillo de Serón © María Navarro
Volumen de la iglesia de Serón © José Ángel Fernández
Vista de la iglesia de Serón desde el castillo© María Navarro

 

 

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