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Baja Alpujarra. Esencias Andalusíes

La Baja Alpujarra es un paso obligado entre la costa y el interior hacia Sierra Nevada, pero, sobre todo, su valor fundamental es mantener algunos de los paisajes medievales mejor conservados de la provincia, donde todavía es posible comprender en su totalidad la laboriosa organización del territorio agrícola y cultural de los musulmanes.

Por ello podemos hablar de esencias andalusíes, porque ha conservado mejor que cualquier otro paisaje almeriense la huella de un pasado lejano en el tiempo, pero cercano por guardar la integridad y pureza de época hispanomusulmana.

Restos de la Alcazaba de Villavieja (Berja) en lo alto de la colina. © Fotografía: Pako ManzanoRestos de la Alcazaba de Villavieja (Berja) en lo alto de la colina. © Fotografía: Pako Manzano

El terreno de nuevo se vuelve abrupto y difícil, como en toda La Alpujarra, dominado por las cumbres de las sierras de Gádor y Nevada, pero también podemos disfrutar de las vegas interiores de Dalías y Berja, escenarios de una rica memoria medieval y un patrimonio histórico que no podemos dejar de conocer.

 

    • Lorenzo Cara Barrionuevo (Arqueólogo e investigador),  Ana Moreno (Arquitecta) y Antonio Campos (Director del Centro Virgitano de Estudios Históricos)

    • Cogemos la autovía A-7 en dirección al Poniente  y nos desviamos por la salida 406, la última de El Ejido, por la A-358, que tomaremos hasta Dalías. Un poco después de aproximadamente un km escaso un desvío señalizado nos lleva hasta la barriada de Celín, atravesando el caserío para llegar a la rambla de Almacete y dejaremos el coche en los aparcamientos del área recreativa, pues desde allí podemos realizar una pequeña ruta senderista (apenas 1 km) por el yacimiento arqueológico de Aljízar.

      Para ello tenemos que coger una pequeña senda que sube hasta la meseta de Aljízar, apenas unos 100 m pero con un 10% de desnivel. Allí arriba podemos reconocer el hisn o castillejo de Aljízar, la alquería de Hizam, la torre de Aljízar y la ermita de los Dolores. Descenderemos por la senda que baja desde la torre hasta la rambla, y allí abajo encontramos los Baños de la Reina.

      Grupo de visitantes en el interior de los Baños de la Reina (Celín. Dalías). © Fotografía: José Ángel FernándezGrupo de visitantes en el interior de los Baños de la Reina (Celín. Dalías). © Fotografía: José Ángel Fernández

      Retornamos a la vía principal de la A-358 en dirección a Berja, nuestro próximo destino. Un desvío nos lleva hasta la localidad por la antigua carretera, y justo a la entrada del casco urbano una rotonda frente a un conocido establecimiento comercial nos dirige a la izquierda por la A-347, carretera tradicional de comunicación con Adra. A unos 500 m nos desviamos a la derecha en la barriada de Benejí y tomamos la calle Los Geranios.

      Los antiguos baños musulmanes se encuentran a la entrada del barrio. Al fondo reconocemos una reciente urbanización de dúplex y tras subir la pendiente identificamos un sendero que nos lleva a la alcazaba musulmana en la colina y al anfiteatro romano abajo.

      Posteriormente volvemos a Berja y ya si entramos decididamente en el casco urbano y aparcamos, pues el resto de la ruta será peatonal, aprovechando la oportunidad de recorrer sus calles, fuentes y Casco Histórico. Justo antes de llegar a la Plaza de la Constitución y al final de la calle del Agua tenemos la Torre de los Enciso, aunque en realidad toda esta calle guarda magníficos ejemplos de arquitectura tradicional virgitana. 

    • Escudo de los Enciso en la torre familiar (calle del Agua.. Berja). © Fotografía: Pako ManzanoEscudo de los Enciso en la torre familiar (calle del Agua. Berja). © Fotografía: Pako Manzano

 

Programa

    • CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE ALJÍZAR

      El conjunto medieval de Aljízar es el más completo de Almería y nos permite conocer el equipamiento rural medieval y sus más importantes elementos dentro de un paisaje tradicional de cultivo. Se ubica en una pequeña meseta sobre el nacimiento de Celín y serviría como refugio natural y defensa de las alquerías musulmanas del entorno. El conjunto estaría formado por el castillo o hisn, la torre albarrana, la antigua mezquita de Al-Hizam y la barriada anexa. Era la necesidad de estas comunidades rurales de defenderse de posibles algaradas interiores o incursiones cristianas.
      Escudo de los Enciso en la torre familiar (calle del Agua. Berja). © Fotografía: Pako ManzanoFortaleza de Aljízar. Restos del costado sur

      Esta idea de alquerías o barriadas como unidad de explotación rural en el mundo islámico e integrada por un clan de miembros de la misma familia, responde al poblamiento musulmán en estos pequeños valles fértiles cortados por altas cadenas montañosas, característico de Los Filabres (ya visto anteriormente) o Las Alpujarras.

      El castillo superior, de apenas 0,1 has, con una muralla adaptada a la orografía del terreno, presenta un zócalo de mampostería sobre la roca madre y encima el tapial islámico. Podemos reconocer apenas el arranque de un par de torres pues el conjunto está muy arruinado, ya que a principios del siglo XVI se rajaron los muros fortificados para evitar el encastillamiento morisco. Este sistema defensivo se completaba con tres torres avanzadas en las colinas cercanas, para controlar el territorio: la Garita, Aljandar y los Atajuelos. Especialmente merece la pena el acceso a la Torre de la Garita, muy cercana, pasando por la puerta de la ermita de San Miguel.



      Ruinas de viviendas de la alquería de Hizam, junto a la ermita actual. © Fotografía: María NavarroRuinas de viviendas de la alquería de Hizam, junto a la ermita actual. © Fotografía: María Navarro

      Junto a la ermita, encontramos los restos de viviendas, de una sola planta, un alzado de tapial cuya parte inferior tendría algún revestimiento de cal y yeso, pintados de color rojo vino, y un patio distribuidor. Corresponden a la alquería de El Hizam o el castillo, situada en la otra pequeña meseta previa a la cercana ermita y la torre islámica. Las ruinas de las viviendas nos hablan de un ocupación hasta hace unos cincuenta años, pero lo arqueología nos ha documentado un urbanismo yemení de casas agrupadas, de manera endocéntrica, alrededor de la colina superior, sin murallas, donde el exterior de las viviendas es el muro de protección.

      En el extremo occidental reconocemos la Torre de Aljízar, de planta octogonal de 9 m de altura, que  constituye el ejemplo de torre albarrana avanzada respecto al castillo para controlar el camino de acceso desde Dalías, y por su estructura pudiera ser de época almohade, aunque también funcionaría como alminar de la vecina mezquita. La estructura constructiva muestra una base de hormigón (el “opus caementicium” romano, pero que sobrevive en el mundo musulmán como fábrica resistente y moldeable) y encima el tapial islámico.

    • Torre de Aljízar. © Fotografía: Alfonso RuizTorre de Aljízar. © Fotografía: Alfonso Ruiz

    • Anexa encontramos la ermita de Ntra. Sra. de los Dolores de Aljízar, de hacia el siglo XVIII, cuyo antecedente sería esa pequeña mezquita o una rábita u oratorio musulmán, formada por una sala con cúpula octogonal descansando directamente sobre los muros, sin trompa ni pechina clara, realizándose en tapial de cal de color grisáceo.

      Desde la meseta de Aljízar podemos divisar los núcleos de población de la vega, antiguas alquerías próximas que han acabado por unirse.

      BAÑOS DE LA REINA

      Abajo de la meseta y en el lado occidental, en la rambla de Almacete, encontramos los Baños de la Reina. Representan un ejemplar significativo de unos baños del siglo XIV, cuando la ocupación musulmana de la Península Ibérica quedaba reducida al reino nazarí de Granada.

      Vista de los Baños de la Reina desde el vestíbulo. © Fotografía: Vista de los Baños de la Reina desde el vestíbulo. © Fotografía: María Navarro

      Los baños son una verdadera institución para los árabes, recogiendo la tradición de las termas romanas, símbolo de la pasión hacia el agua característica de una cultura nacida en el desierto, y por el precepto coránico de la limpieza corporal y espiritual. No solían ser construcciones demasiado grandes y lujosas sino funcionales e intimistas, con una presencia indispensable en cualquier barrio o población, reconociéndose visualmente de forma fácil por las peculiaridades de su techumbre, abovedada y con pequeños lucernarios en forma de estrella.

      Consiste en un edificio rectangular con tres salas orientadas de Norte a Sur cubiertas por bóvedas de cañón, donde se disponen tragaluces. Construido con un zócalo de mampostería sobre el que se levantan muros de tapial, los baños contienen las distintas salas que definen a este tipo de instalaciones. Una primera estancia a modo de antesala, recibidor, guardarropa y lugar de pago de entrada, donde el encargado proveía de zuecos de madera y las toallas. A continuación se disponen las salas de baño propiamente dichas: la sala fría, de estar, donde se desvestían y se ubicaban las letrinas, la sala templada y la sala caliente o de vapor, con una temperatura muy elevada para abrir los poros mediante sudoración.

    • Interior de la sala templada con sus tragaluces de iluminación. © Fotografía: Alfonso RuizInterior de la sala templada con sus tragaluces de iluminación. © Fotografía: Alfonso Ruiz

    • El escenario no podía ser más idóneo para tertulias de amigos pero también para inspirar intrigas políticas y asaltos al poder, para descansar del trabajo diario o celebrar fiestas, banquetes, bodas o ceremonias (la circuncisión). Estos baños eran usados por los hombres hasta el mediodía y por las mujeres durante la tarde.

      Los Baños de la Reina desde antiguo fueron reutilizados como corral de ganado y almacén de productos agrícolas, y por ello sus muros sufrieron transformaciones intencionadas, como servir de anclaje de los cables de los parrales colindantes. La nave central de agua templada es la mejor conservada, presentando la cubierta completa de tragaluces, los restos de una pila de baño en forma de tinaja, además de conducciones de agua y calor a través de arcaduces cerámicos empotrados en las paredes de la sala.

       El abandono y los escombros no permiten apreciar la entrada de la caldera, situada bajo la sala de calor, ni los conductos de abastecimiento de agua, que procedería del nacimiento de Celín.

       

    • BAÑOS DE BENEJÍ

      Constituyen el más antiguo de los baños rurales conocidos hasta ahora en la provincia. Recientemente restaurados, se encuentran a la entrada de la barriada de Benejí en plena vega virgitana y han sido fechados en el siglo XI. Muy afectados posiblemente por el terremoto de 1804, conservan hoy únicamente una nave de 9,5 x 3,2 m. que correspondiera a la sala de baños fríos, adosada al arranque de la bóveda contigua, formando un conjunto de unos 91 m2, es decir, el doble que los vecinos Baños de la Reina, lo que demuestra que la población a la que servirían sería mayor.

      La actual barriada de Benejí debió ser una de las 12 alquerías o lugares de la taha (división administrativa nazarí, equivalente a una comarca actual), que contaba con unos 65 vecinos antes de la época de la conquista, recorrida por la acequia que parte de la fuente de Alcaudique y riega también las vegas de Rigualte y Negite.

      Baños de Benejí, recientemente restaurados. © Fotografía: María NavarroBaños de Benejí, recientemente restaurados. © Fotografía: María Navarro

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      CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE VILLAVIEJA 

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      Restos de la muralla de la Alcazaba de Villavieja, con la torre albarrana en su extremo. © Fotografía: Pako ManzanoRestos de la muralla de la Alcazaba de Villavieja, con la torre albarrana en su extremo. © Fotografía: Pako Manzano

    • El asentamiento primitivo de la Berja árabe se sitúa en la Alcazaba de Villavieja, colina situada a unos dos kms del pueblo actual y encima de la barriada de Benejí, que constituye la fortificación más grande de la Alpujarra y el despoblado medieval más extenso de la provincia (7 has).


      Solar del antiguo anfiteatro romano al pie de la Alcazaba islámica. © Fotografía: Pako ManzanoSolar del antiguo anfiteatro romano al pie de la Alcazaba islámica. © Fotografía: Pako Manzano

      Era el centro militar y político de una serie de alquerías dispersas por la vega, uno de los distritos alpujarreños organizados en torno a esta fortaleza ya durante los siglos X y XI para defensa de la población. En cambio en época nazarí el barrio principal se traslada al valle, en torno a la actual Plaza de la Constitución, que se constituyó en el zoco de Berja, sede de las actividades religiosas, civiles y comerciales de la zona.

      El poblamiento de la Berja islámica parece tener origen en la llegada de los Banu Hassan hacia el 790 a la actual Benejí, pero será en la época califal cuando se levante la actual ciudadela o alcazaba en la cima del cerro, pero de la que apenas quedan restos.


      Detalle de las ruinas de la muralla de la Alcazaba. © Fotografía: Pako ManzanoDetalle de las ruinas de la muralla de la Alcazaba. © Fotografía: Pako Manzano

      Se sitúa en un promontorio estratégicamente enclavado en la parte superior del cerro, rodeado por una muralla de 1.300 m de longitud, dos metros de ancho por siete de  alto, arruinada casi totalmente por los cristianos tras las sublevaciones moriscas, para evitar su encastillamiento. Subsisten únicamente parte de un lienzo de muralla y algunas torres construidas a base de tapial de argamasa, especialmente una torre albarrana o saliente en el extremo Norte, que protege la entrada al nacimiento de la fuente de la Rana, levantado en época almohade.

      La cima está dominada por otro recinto defensivo, un castillo o alcazaba, unido a la estructura general y dotado de varios aljibes. Presenta una planta rectangular reforzada por pequeños torreones rectangulares en los ángulos. El interior del recinto amurallado abarca una amplia extensión de 7,5 has., pero la trama urbana es muy poco conocida ante la ausencia de excavaciones arqueológicas y las sucesivas labores destructoras de propietarios y visitantes. De lo que sí se aprecian huellas es de un urbanismo escalonado, adaptado a las curvas de nivel del terreno. En su interior se conservan unos aljibes medievales, recientemente restaurados.

      Al pie de la Alcazaba destaca la huella de un antiguo anfiteatro romano, el principal testimonio de la Vergi romana. Es el único anfiteatro provincial conservado, no ha sido excavado y corresponde a un sencillo modelo donde la arena está excavada en el suelo y el graderío para los espectadores sería de madera, lógicamente desaparecido. Presenta dos pequeños cubículos en el eje menor, como burladero, sobre los que estarían los palcos para el presidente y organizador de los juegos.


      TORRE DE LOS ENCISO

       

    • Está situada al final de la calle del Agua, cerca de la Plaza de la Constitución, y constituye la única torre de su género conservada en la comarca. La mayoritaria población morisca (95%) suponía una amenaza para los cristianos en caso de sublevación, y por ello se levantaron estas fortalezas particulares adosadas a las viviendas, para poder refugiarse en caso de asedio. En concreto, esta pertenecía a Celedón de Enciso, escribano de la villa, quien se refugió en ella durante la sublevación de los moriscos de 1568, logrando escapar de la persecución. Los sucesores de éste colocaron en 1699 el escudo de armas del linaje en la fachada del edificio.

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      Torre de los Enciso. © Fotografía: Pako ManzanoTorre de los Enciso. © Fotografía: Pako Manzano

      La torre disponía de un puente levadizo y tinaja interior de agua, a modo de improvisado aljibe en caso de asedio. Así sirvió de refugio en 1568 cuando se produjo el levantamiento morisco, salvándose de ser degollados y posteriormente se descolgaron por la ventana para huir a Adra. La fábrica constructiva es típicamente mudéjar, con cajones de mampostería encalada intercalados con hiladas de ladrillo.


    • . Interior de una de las plantas de la torre, hoy convertida en Oficina Municipal de Turismo y Museo de SitioInterior de una de las plantas de la torre, hoy convertida en Oficina Municipal de Turismo y Museo de Sitio

      Tras su reciente rehabilitación se ha convertido en Museo de Sitio sobre el siglo XVI, los moriscos y la Repoblación cristiana, ubicándose también la Oficina de Turismo de Berja. Su escasa superficie, dividida en tres plantas, encierra un magnífico testimonio de una época singular en la memoria de Las Alpujarras.

       

      TRAMA URBANA Y CASCO HISTÓRICO

    • Desde finales del siglo XVIII y especialmente durante el XIX Berja experimenta un gran desarrollo económico y demográfico gracias a la explotación de las minas de plomo de Sierra de Gádor y posteriormente con la producción de uva de mesa para la exportación.

      Berja se convirtió en uno de los principales núcleos urbanos de la provincia, tomando el aspecto de una pequeña ciudad, con un espléndido conjunto, no sólo de viviendas pertenecientes a la floreciente burguesía, sino de edificios y servicios públicos, como el mercado de abastos, edificios destinados al ocio, como el Teatro, desgraciadamente desaparecido hace poco tiempo, o paseos como el actual de Cervantes, llamado en su origen "del siglo", porque su inauguración coincide con la del siglo XX.

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    • Vista general de la calle del Agua y sus viviendas tradicionales. © Fotografía Pako ManzanoVista general de la calle del Agua y sus viviendas tradicionales. © Fotografía Pako Manzano

      La calle del Agua puede ser una magnífica muestra para conocer la huella económica en el urbanismo y la arquitectura virgitana. Ejemplos significativos pueden la casa de la familia Zapata-Pimentel, del siglo XVIII y ubicada en el nº 49, o la famosa casa del Molino del Perrillo, ubicada en los números 37 a 39 y con esquina a la calle Pardo.


    • Casa de la familia Zapata-Pimentel en la calle del Agua. © Fotografía Pako ManzanoCasa de la familia Zapata-Pimentel en la calle del Agua. © Fotografía Pako Manzano

      La iglesia parroquial de la Encarnación o el Ayuntamiento se convierten en símbolos de la nueva Berja en expansión, mientras que la localidad se puebla de fuentes llenando las plazas, destacando la de Toro o la de los 16 años. Viviendas historicistas de la rica burguesía enriquecen la trama urbana.

       

Galería

Baños de la reina Celín ©  María Navarro
Baños de la reina Celín ©  María Navarro
Detalle baños de la reina Celín © María Navarro
Baños de la reina © María Navarro
Restos de los baños de la reina © María Navarro
Torre nazarí siglo XIV ©María Navarro
Ermita de Aljízar ©María Navarro
Interior con restos pinturas murales ermita de Aljízar ©María Navarro
Baños de Benejí ©María Navarro
Conjunto arqueológico Villavieja © María Navarro
Casco histórico Berja © José Ángel Fernández

 

 

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