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Almería Barroca Almanzora y Levante. Territorios de frontera.

El Levante almeriense, como territorio de frontera durante la Baja Edad Media, presentará una personalidad específica durante el Barroco. La Semana Santa de Huércal Overa, con su peculiar impronta murciana, y su magnífica imaginería, bien merecen una visita para conocer un patrimonio singular. Levante es costa y luz radiante, contacto con el exterior, hoy sinónimo de comunicación y progreso, antes peligro y frontera creando una necesidad de defensa.

En el itinerario nos hemos centrado en los tres municipios más representativos, con mayor memoria histórica y peso demográfico actual, porque además la ruta en un día completo no daba para más, y queríamos aprovechar al máximo las posibilidades del territorio. Sin embargo  hemos incluido al final dos elementos estelares del Barroco en el Alto Almanzora,  como son la basílica de Oria y el santuario del Saliente. Esperamos que las sensaciones del visitante satisfagan esas expectativas.

Antiguo palacio de los marqueses y hoy sede del Museo Antonio Manuel Campoy, en el castillo de Cuevas del Almanzora © Fotografía: Paco BonillaAntiguo palacio de los marqueses y hoy sede del Museo Antonio Manuel Campoy, en el castillo de Cuevas del Almanzora © Fotografía: Paco Bonilla

 

    • Enrique Fernández Bolea (Cronista oficial de Cuevas del Almanzora) y Elena Sánchez Castellón (Licenciada en Historia del Arte)

    • Cogeremos como vía rápida de acceso la A-7 en dirección al Levante, tomando la primera salida en dirección a Vera (la antigua N-340A), aunque también podemos tomar la segunda salida. Posteriormente nos dirigiremos a la cercana Cuevas del Almanzora, debiendo después retornar a la A-7 para acceder a Huércal Overa. Los accesos presentan buenas comunicaciones y, en todo caso, el problema será el aparcamiento.

      Para acceder a los dos últimos destinos deberemos volver hacia Almería y coger la salida de la A-334 o Autovía del Almanzora, también llamada del mármol, todavía en construcción. A la altura de Albox cogeremos la AL-7100 con dirección al Santuario del Saliente, para retornar a la misma carretera y salir por la A-399 en dirección a Oria, punto final de nuestra larga ruta.

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      Iglesia del antiguo convento de los Mínimos, rehabilitado como equipamiento cultural. Vera © Fotografía: Paco BonillaIglesia del antiguo convento de los Mínimos, rehabilitado como equipamiento cultural. Vera © Fotografía: Paco Bonilla

 

Programa

    • La primitiva ciudad se asentaba en el Cerro del Espíritu Santo, estratégico lugar para control del territorio en forma de ciudadela rodeada de murallas. El violento terremoto de 1518 destruyó gran parte de esta ciudad islámica y se diseñó en el valle una nueva de planta ortogonal, proyecto de Francisco de Capilla.

      La ciudad experimentará un gran crecimiento durante el periodo barroco por su actividad comercial y pesquera, recuperándose de la expulsión morisca y el peligro fronterizo de piratas y corsarios, lo que hace surgir barrios periféricos rodeando el perímetro amurallado, especialmente el barrio septentrional, con la fundación en 1606 del convento de Padres Mínimos.

      Vista general de Vera dominada por el Cerro del Espíritu Santo, emplazamiento de la primitiva ciudad musulmanaVista general de Vera dominada por el Cerro del Espíritu Santo, emplazamiento de la primitiva ciudad musulmana

      El siglo XIX y su explosión minera con el auge del plomo y después del hierro permitirá un gran desarrollo económico y demográfico, que entrará en crisis a comienzos del siglo XX.

    • IGLESIA NTRA SRA DE LA ENCARNACIÓN

      Dominando el centro urbano de la Plaza Mayor se dispone esta iglesia parroquial, con su genuina tipología de templo fortaleza, como baluarte defensivo relacionado con el sistema de fortificaciones de la costa y como última defensa de la ciudad de Vera, y por ello su planta rectangular flanqueada por torres en cada esquina, sobresaliendo una de ellas del volumen del edificio para albergar el cuerpo de campanas.

      La decoración exterior es muy sobria, pues carece de portadas (el acceso se realiza a través de una entrada practicada en el centro del muro lateral), adornos o elementos pudiendo hacer vulnerable al conjunto. En la parte alta presentaba originariamente un grupo de escudos, de los que sólo se conserva el correspondiente al obispo de Almería, Diego Fernández de Villalán, habiendo desaparecido los representativos del Papado y del emperador Carlos V.

      Volumen exterior de la iglesia © Fotografía: Paco BonillaVolumen exterior de la iglesia © Fotografía: Paco Bonilla

      Interiormente la planta responde al modelo de iglesia cajón de una sola nave con contrafuertes interiores delimitando tramos, típico del gótico del Levante español. La construcción es típicamente mudéjar, con rafas de ladrillo y cajones de mamposteria alternados, intercalándose en las partes altas y torres paños de sillares o sillarejos.

      Los torreones de las esquinas no son macizos sino que encierran interiormente una habitación con acceso desde cada uno de los chaflanes de la nave mediante una puerta. Las cubiertas muestran arcos fajones, arrancando de los pilares y compartimentándolas en tramos cubiertos por bóvedas de crucería cuatripartitas típicamente góticas.

      El retablo del altar mayor ocupa todo el muro frontal del templo y presenta cuatro pisos: sotabanco, banco, cuerpo principal y ático, mientras que verticalmente está recorrido por tres calles, una central y dos laterales. El diseño general muestra una organización arquitectónica del retablo, a la que se subordina una rica y abundante decoración. El sotabanco o zócalo inferior cumple la función de levantar y aislar el retablo del suelo.

      Vista general del interior, presidido por un monumental retablo barroco sin dorar © Fotografía: Paco BonillaVista general del interior, presidido por un monumental retablo barroco sin dorar © Fotografía: Paco Bonilla

      El retablo será un elemento fundamental en el ambiente contrarreformista del barroco. Constituía una aparatosa y dramática fachada interna que recibía al fiel que penetraba el espacio sagrado para recordarle el mensaje doctrinal de la iconografía de Dios - Padre, Hijo y Espíritu Santo, situados por encima del mundo terrenal, simbolizado en el primer piso. Un microcosmos del cristianismo resumido en la recargada estructura. Su falta de dorado se explica por las fechas tardías de construcción, cuando el neoclasicismo planteaba otras ideas estéticas.

      El cuerpo principal presenta tres calles delimitadas por columnas corintias exentas sustentando un trozo de entablamento roto. Las dos calles laterales muestran hornacinas sencillas, mientras que la central dispone un templete albergando la imagen de la Virgen con el niño.

      El piso superior o ático descansa sobre un entablamento adaptado a la curvatura de la bóveda, albergando en el centro una imagen de la Anunciación. La Virgen de rodillas en el reclinatorio, gira al torso para mirar el Arcángel San Gabriel, dominando la representación el Espíritu Santo en forma de paloma sobre una nube con querubines y múltiples rayos dorados. Empotrado en el tímpano del arco de la bóveda una representación de Dios Padre en el paraíso celestial sosteniendo la esfera del orbe en la mano izquierda.

      Detalle del retablo de la Virgen de la Victoria, con cabeza del árabe y una torre en la costa © Fotografía: Alfonso RuizDetalle del retablo de la Virgen de la Victoria, con cabeza del árabe y una torre en la costa © Fotografía: Alfonso Ruiz

      Asimismo es de destacar el retablo de la Virgen de la Victoria de la Capilla Mayor situada junto al altar procedente del vecino convento desamortizado de los Padres Mínimos, cuya hornacina central muestra el hueco vacío de la imagen de la Virgen de la Victoria, patrona de los Padres Mínimos. La escultura representando la cabeza del árabe simboliza la lucha contra el infiel musulmán así como la obsesión por el peligro de los ataques berberisocos, todo ello dentro de la necesidad ideológica de mostrar el dominio de la religión cristiana frente a la musulmana. Así la cabeza del moro, la torre de costa o el barco pirata son alusiones a esta preocupación.

    • PLAZA MAYOR

      Es el centro neurálgico de Vera, albergando el Ayuntamiento y la iglesia, poder político y religioso. Responde al ensanche central diseñado para la nueva Vera por Francisco de Capilla en un lugar llano frente al antiguo poblamiento medieval, dentro de un recinto amurallado con dos ejes principales cruzándose en ángulo recto (actuales calle Mayor y Juan Anglada) y conduciendo a las puertas de salida (urbanismo de impronta romana). Hoy el bullicio de la gente y los negocios de alrededor nos recuerdan su protagonismo urbanístico.


      Plaza Mayor de Vera con la iglesia parroquial y al fondo la fachada del Ayuntamiento © Fotografía: Paco Bonilla Plaza Mayor de Vera con la iglesia parroquial y al fondo la fachada del Ayuntamiento © Fotografía: Paco Bonilla

      AYUNTAMIENTO

    • El edificio es un proyecto de 1881 del arquitecto Enrique López Rull, habitual proyectista de la capital almeriense. La estética utilizada es el historicismo de la segunda mitad del XIX, donde la fachada de dos plantas, con zócalo inferior y balaustrada de coronamiento, muestra una disposición simétrica de huecos con típicos arcos segmentados, además de la cornisa de separación de plantas y reforzamiento de sillares en las esquinas.

      El modelo es muy similar al de la Escuela de Artes de Almería, destacando la portada monumental de ingreso, encuadrada entre pilastras y coronada por una especie de frontón curvo albergando el escudo real de los Borbones. Más abajo sobresale el escudo municipal de Vera, con una llave entre dos castillos, en clara alusión al otorgamiento real del fuero a la villa en 1494.

    • MUSEO HISTÓRICO MUNICIPAL 

    • Instalado en el propio edificio municipal, con entrada por la calle Mayor, fue creado en 1988 y se ha convertido en un Centro de Interpretación Etnográfica que recrea diferentes oficios practicados en la zona hasta fechas más o menos cercanas, con una exposición detallada de los útiles y herramientas empleadas, así como de las distintas dependencias de los oficios artesanos.

      También se recrean distintos espacios de una casa rural tradicional de la segunda mitad del siglo XIX. Su visita será obligada para recuperar sensaciones y memorias del pasado cercano.

    • Fachada del Museo Histórico Municipal, junto al Ayuntamiento © Fotografía: Paco Bonilla Fachada del Museo Histórico Municipal, junto al Ayuntamiento © Fotografía: Paco Bonilla

      IGLESIA DEL ANTIGUO CONVENTO DE NTRA SRA DE LA VICTORIA (RESTAURACIÓN RECIENTE COMO AUTDITORIO MUNICIPAL Y MUSEO CONVENTUAL)

    • Este espacio museístico actual es fruto de una  restauración y adaptación (2002) de las ruinas  de esta iglesia del antiguo convento de la Orden de Padres Mínimos, desamortizado en 1835 y derribado salvo la iglesia. El retablo principal fue trasladado a la basílica de la Virgen del Mar en Almería (destruido durante la Guerra Civil) y el otro retablo de la Virgen de la Victoria a la cercana iglesia parroquial.

      Su fundación en 1605 con patronazgo municipal (el cabildo se comprometía a construir la iglesia, morada y comida para 12 frailes), se puede justificar por la vinculación de San Francisco de Paula para el convento de San Francisco en Granada y la advocación de la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga desde la conquista castellana de 1487, como protección ante los ataques piratas y berberiscos en este territorio de frontera como vecino con el mundo musulmán.

      Volumen exterior de la iglesia del antiguo convento de Ntra Sra de la Victoria © Fotografía: Alfonso RuizVolumen exterior de la iglesia del antiguo convento de Ntra Sra de la Victoria © Fotografía: Alfonso Ruiz

      El primer templo contaba inicialmente de una sola nave, cubierta con bóveda de cañón, capillas hornacinas entre los contrafuertes, coro alto y torre a los pies, y parte de un reaprovechamiento de la pequeña ermita de San Cleofás, patrón de Vera, reconvirtiéndose en San Cleofás de la Victoria. En 1790 se le añadió un crucero ligeramente sobresaliente en planta y una cabecera plana, coincidiendo con el esplendor del convento con aumento de sus ingresos gracias a la enseñanza y participando en los movimientos culturales ilustrados del Almanzora, lo que se reflejará en una importante biblioteca, lamentablemente desaparecida. La nave se cubrirá con una bóveda de cañón, capillas hornacinas entre los contrafuertes, coro alto y torre a los pies, y especialmente una bóveda elíptica sobre pechinas.

      El crucero es el espacio privilegiado como panteón de enterramiento de alcaldes y regidores del concejo de Vera, pero destacan especialmente dos capillas. La de las Ánimas muestra una tétrica decoración de esqueletos y calaveras, con coronas de reyes y mitras de obispos, como alusión a la vanidad y fragilidad de la vida, ya que el miedo a la muerte es un elemento iconográfico constante durante el Barroco. Destaca la lápida del regidor perpetuo Diego Ximénez Castañeda.

      Vista del interior de la antigua iglesia, reconvertida en espacio cultural © Fotografía: Paco BonillaVista del interior de la antigua iglesia, reconvertida en espacio cultural © Fotografía: Paco Bonilla

      La capilla de la Inmaculada Concepción, devoción muy fuerte en Vera y en este caso es el enterramiento de la familia Ximénez-Castañeda. Destaca la decoración pictórica con la iconografía de las letanías lauretianas con alabanzas o súplicas a María, madre de Jesús, así llamadas por ser las más conocidas las correspondientes al Santuario de Loreto (Italia).

    • Sus testimonios históricos se remontan a la Prehistoria con el yacimiento argárico de Fuente Álamo, pero realmente su protagonismo será con el mundo fenicio-romano en la ciudad de Baria, hoy Villaricos, y, ya en la Edad Moderna, con el castillo del marqués de Los Vélez y especialmente el templo barroco de la Encarnación. El siglo XIX dejará una indudable huella con la minería del plomo y del hierro, pero esa es otra historia.

    • CASTILLO DEL MARQUÉS DE LOS VÉLEZ

      El castillo actual es una fortaleza del siglo XVI levantada en torno a un primitivo baluarte defensivo o atalaya árabe para protección de la población. Se encuentra situado en la parte más alta del cerro del Calvario, asentamiento original del núcleo de Cuevas, cuyo casco antiguo se desparrama por la ladera buscando el cauce del río Almanzora.

      Vista general del castillo de los Fajardo en Cuevas del Almanzora © Fotografía: Paco BonillaVista general del castillo de los Fajardo en Cuevas del Almanzora © Fotografía: Paco Bonilla

      La capitulación de Cuevas en Junio de 1488 frente a la reconquista de los Reyes Católicos, permite que desde 1503 el municipio y gran parte del territorio del Levante almeriense, pasara al dominio de D. Pedro Fajardo por la permuta de su señorío de Cartagena por las villas de Vélez Rubio, Vélez Blanco y Cuevas, otorgándole después el título de marqués de los Vélez.

      La antigua defensa medieval dará paso a un soberbio castillo resguardando la población, convirtiéndose en el núcleo más poblado del valle del Almanzora tras la ciudad de Vera. La fortaleza aparece como en un símbolo del poder señorial, en cuanto isla jurisdiccional en medio de una extensa zona controlada por el poder real, junto a una importante ciudad de realengo como era Vera.

      La vieja torre musulmana situada en la parte alta del núcleo urbano se reconvierte en torre del homenaje, mientras se construye un castillo de planta cuadrada protegido por un profundo foso. La construcción se inició en 1507 y alberga interiormente además de la torre la vivienda destinada al alcalde, de estilo renacentista muy sobrio por su carácter defensivo, tal como se demostró en la guerra de las Alpujarras, cuando los moriscos conquistaron el pueblo pero no el castillo.

      Torre del homenaje, casa del alcaide y graderío en el castillo de Cuevas © Fotografía: Paco BonillaTorre del homenaje, casa del alcaide y graderío en el castillo de Cuevas © Fotografía: Paco Bonilla

      Si durante los siglos XVI al XVIII el edificio sirvió como refugio de la población cristiana, de mazmorra para los reos municipales, y como almacén de los diezmos y rentas señoriales que el marqués recibía de sus tierras y vasallos, desde el reinado de Isabel II, ya a mediados del siglo pasado, se transmite a manos particulares, que realizan todo un proceso de lamentable remodelación que ha destrozado su viejo aspecto de fortaleza defensiva y señorial.

      El castillo está organizado en tres construcciones perfectamente diferenciadas: la torre del homenaje, el palacio de los marqueses y el edificio de la tercia, y actualmente es un contenedor cultural. El acceso al interior se realiza a través de una puerta de arco rebajado adornada con tres blasones de los marqueses de Los Vélez. La torre del homenaje es el único resto conservado de la primitiva fortaleza árabe.

      El palacio presenta forma de cuadrilátero irregular a base de sillería, con taludes defensivos y bastiones cilíndricos en las esquinas, pero ha sido totalmente transformado su interior para instalar el Museo Antonio Manuel Campoy, que recoge obras de los más significativos pintores y escultores españoles del siglo XX, fruto de la donación de este mecenas y  crítico de arte al municipio cuévano.

      Edificio de la antigua tercia o almacén señorial de granos, hoy utilizado como Biblioteca, Archivo Municipal y Museo Histórico © Fotografía: Pedro PeralesEdificio de la antigua tercia o almacén señorial de granos, hoy utilizado como Biblioteca, Archivo Municipal y Museo Histórico © Fotografía: Pedro Perales

      Más al interior el edificio neoclásico de la Tercia, o almacén de los derechos señoriales, alberga arriba la Biblioteca y el Archivo Municipal, mientras que abajo está dedicado  a Museo Arqueológico.

      IGLESIA DE NRTA SRA DE LA ENCARNACIÓN

    • Fue reconvertida originalmente en 1502 sobre la primitiva mezquita, aunque no nos ha llegado nada de la obra primitiva al ser destruida por el terremoto de 1518. Pero la nueva construcción será ya muy tardía, de 1758, en plena fiebre neoclásica y de ausencia de cualquier decoración, según las severas normas de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, lo que se aprecia en el diseño de la fachada y el volumen exterior de gran sencillez. Su arquitecto será fray Pedro de San Agustín, autor posterior de la iglesia de la Encarnación de Vélez Rubio, lo que explica algunas similitudes.

      Monumental fachada de la iglesia parroquial © Fotografía: Paco BonillaMonumental fachada de la iglesia parroquial © Fotografía: Paco Bonilla

      El edificio presenta una planta típicamente barroca de cruz latina de tres naves, cubierta de  bóveda de cañón con fajones y lunetos, cúpula sobre pechinas en el crucero (arrancando en bellas pilastras de orden compuesto, fuste cajeado y con decoración azul y verde, habitual del barroco), y capillas exentas, siendo la mayor iglesia provincial con la excepción de la Catedral de Almería. Originalmente solo poseía una torre a la derecha de la fachada neoclásica, mientras que la de la izquierda es de 1931.

      La extraordinaria fachada muestra una sobriedad neoclásica con elementos barrocos, organizándose en tres calles perfectamente diferenciadas. En la central destaca una portada de cantería compuesta por un arco de medio punto enmarcado por pilastras pareadas que sostienen un entablamento dórico, y encima una sencilla hornacina. En contraste las calles laterales están casi carentes de decoración.

      Vista del interior © Fotografía: Paco BonillaVista del interior © Fotografía: Paco Bonilla

      Un elemento destacable será el importante embellecimiento de la construcción en relación con la fiebre minera del plomo hacia mediados del siglo XIX. Así el cura párroco José Sánchez Puerta, junto con una veintena de sacerdotes y familiares, habían formado una sociedad minera para explotar la mina la Esperanza. El resultado será convertirse en los curas más ricos de España, agradeciendo los enormes beneficios obtenidos con el enriquecimiento de la iglesia, instalando un precioso tabernáculo de mármol, jaspe y bronce en el altar mayor, incluyendo además una balaustrada de mármol y un bajorrelieve frontal bajo la mesa del altar representando la institución de la Eucaristía.

      La capilla de la Virgen del Carmen será costeada por la sociedad “Carmen y consortes”, propietaria de la famosa mina Carmen, perteneciente a las familias Soler y Flores.

      . Cancela de acceso a la capilla de la Virgen del Carmen © Fotografía: Paco BonillaCancela de acceso a la capilla de la Virgen del Carmen © Fotografía: Paco Bonilla

       

    • Constituye la puerta de entrada a la provincia desde el Levante y su Semana Santa se ofrece como todo un espectáculo que no podemos dejar de conocer. Desde aquí solamente vamos a plantear unas pinceladas de esa impronta barroca que se ha mantenido.

    • IGLESIA DE NTRA SRA DE LA ASUNCIÓN   

    • Dominando la trama urbana encontramos uno de los templos barrocos mas sobresalientes de la provincia, pero con un inconfundible sello murciano, visible en sus característicos remates bulbosos en cúpulas y torres, pues en aquellas fechas el municipio pertenecía al obispado de Murcia-Cartagena. Aunque fue fundado en 1505, el edificio actual es de principios del siglo XVIII, con su estructura de tres naves, crucero no sobresaliente, galerías altas sobre las naves laterales y coro alto a  los pies, cubierta con bóveda de cañón con lunetos en la nave central y de arista en las laterales.

      Vista exterior de la iglesia parroquial © Fotografía: Paco BonillaVista exterior de la iglesia parroquial © Fotografía: Paco Bonilla

      El interior está revestido con unas pinturas murales que sustituyen a las barrocas originales desaparecidas en la Guerra Civil, simulando elementos arquitectónicos ficticios. Pero lo más destacable es el espectacular retablo del altar mayor, de escuela murciana, con una planta cóncava adaptada a la cabecera y un recargamiento ornamental contenido, aunque la imaginería y algunos adornos son postguerra, pues los originales se perdieron durante esta guerra. Esa maquinaria teatral del barroco para despertar la religiosidad de los fieles se complementa con un camarín central con la imagen de la titular del templo y culmina con un bellísimo ático dominado por un gran medallón con un relieve de la Santísima Trinidad.

      En uno de los brazos del crucero encontramos la capilla de Ntro Padre Jesús Nazareno, presidida por un retablo híbrido mezclando elementos modernos con otros del original barroco mutilado en 1936.

      Detalle del interior con el monumental retablo al fondo © Fotografía: Paco BonillaDetalle del interior con el monumental retablo al fondo © Fotografía: Paco Bonilla

      Pero la auténtica protagonista es la talla de vestir de Jesús Nazareno, realizada por Francisco Salzillo en 1749 y que podemos considerar la obra maestra de la imaginería barroca almeriense. Muestra una larga melena de cabello natural y porta una cruz de singular tipología abalaustrada.

      SEMANA SANTA Y COFRADÍAS  

    • Por su personalidad, historia y especial participación popular destacamos esta manifestación barroca por excelencia. Semana Santa de pasión y de fervor, donde las distintas cofradías mostrarán en unas pocas horas todo el laborioso trabajo desarrollado en todo el año. Es el espíritu de sentimiento y devoción del Barroco perpetuado en el tiempo

      Los Pasos de la Borriquita, Morado, Blanco y Negro te van a mostrar sus templos en la calle, sus admirables imágenes de Salzillo, Bellver, Castillo Lactrucci, Padros López, Alanguas Puchet, Sánchez Lozano, Bonillo Luque…, llevados por cientos de costaleros, que te van a mostrar la grandiosidad y elegancia malagueñas con la armonía y el orden cartagenero, los tronos tallados en madera o dorados y la orfebrería sevillana con los bordados en oro y sedas, de nazarenos, banderas y estandartes lorquinos. Te van a hacer vibrar al unir sensibilidad piadosa con riqueza y lujo. Por ello esta Semana Santa está declarada de Interés Turístico Nacional desde 1983.

      Ntro Padre Jesús Nazareno, de Francisco Salzillo, joya de la imaginería almeriense © Fotografía: Paco BonillaNtro Padre Jesús Nazareno, de Francisco Salzillo, joya de la imaginería almeriense © Fotografía: Paco Bonilla

      Dos singularidades destacan. La música tendrá un gran protagonismo, con la presentación de las bandas de música que acompañarán a las diferentes hermandades en su procesión y tocando los himnos de las imágenes. Pero también los desfiles militares que acompañan a los distintos pasos, con los Regulares de Melilla, la Infantería de Marina de Cartagena o la Legión.

      Las cofradías y pasos procesionales más característicos son:

      1. PASO MORADO. Real y Venerable Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de la Misericordia, María Santísima de la Esperanza y Nuestra Señora de la Amargura, popularmente conocida por Paso Morado.

      La Casa de hermandad dividida en dos edificios, en la calle Arco y otro en la calle Carril, esquina a Galicia, lugar hoy denominado plaza de los Moraos.

      Paso Morado. Cristo de la Misericordia © Fotografía: Fondo documental de Hermandades y ayuntamiento de Huércal-OveraPaso Morado. Cristo de la Misericordia © Fotografía: Fondo documental de Hermandades y ayuntamiento de Huércal -Overa

      Es la procesión del Silencio el miércoles santo, cuando el Stmo Cristo de la Misericordia es trasladado al Calvario en silencio y a oscuras, tan solo iluminado con los cirios que portan los nazarenos. En la procesión del Calvario Ntro Padre Jesús Nazareno sube al Calvario acompañando de penitentes portando una pesada cruz de madera.

      Las imágenes titulares son Ntro Padre Jesús Nazareno (joya barroca del siglo XVIII del imaginero Francisco Salzillo), el Stmo Cristo de la Misericordia, María Stma de la Esperanza y Ntra Sra de la Amargura.

      2. PASO BLANCO. Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias y San Juan Evangelista.

      Casa de hermandad en la ermita de Ntra Sra de las Angustias y San Juan en la calle Ancha.

      Procesiona el Jueves Santo con cuatro imágenes: Ntro Padre Jesús Cautivo (responde al modelo impuesto por el Cristo de Medinaceli y es llevado a costal por una cuadrilla compuesta totalmente por mujeres), Cristo de la Sangre (le acompaña un ángel en actitud de recoger con un cáliz el agua y la sangre que brotan de su costado derecho), Ntra Sra de las Angustia (una María joven, bella y piadosa sostiene el cuerpo inerte de Jesús) y San Juan.

      . Paso Blanco. Ntro Padre Jesús Cautivo en su tercera caída © Fotografía: Fondo documental de Hermandades y ayuntamiento de Huércal OveraPaso Blanco. Ntro Padre Jesús Cautivo en su tercera caída © Fotografía: Fondo documental de Hermandades y ayuntamiento de Huércal Overa

      3. PASO NEGRO. Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Sepulcro del Redentor.

      Es la cofradía más antigua, fundada en 1661, y hoy tiene su sede en la Avda. Guillermo  Reyna (frente al Ayuntamiento).

      Solemne y majestuosa realiza la procesión del Entierro de Cristo la noche de Viernes Santo donde se verifican un antiguo y devoto ritual en torno al Cristo Yacente, denominado “paradas”. Procesionan el Santo Sepulcro del Redentor junto con la Virgen de la Soledad, y más recientemente se le incorporó el grupo escultórico de la Oración en el Huerto, compuesto de cinco figuras.

      Paso Negro. Santo Entierro © Fotografía: Fondo documental de Hermandades y ayuntamiento de Huércal-OveraPaso Negro.Santo Entierro © Fotografía: Fondo documental de Hermandades y ayuntamiento de Huércal-Overa

      La última cofradía incorporada al patrimonio huercalense de Semana Santa (fundada en el 2000) es la Humilde y Fervorosa Hermandad de la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, Nuestra Señora de La Paz y Santiago Apóstol, conocida popularmente como  “La Borriquita”.

      Está establecida en la capilla de Santiago, ubicada en la carretera Estación, y procesiona el Domingo de Ramos acompañado de numerosos fieles que portan palmas y ramos de olivo, previamente bendecidos, lo que constituye el broche final de la Semana de Pasión, expresión del sentimiento barroco.

       

    • Durante la época medieval las fortificaciones islámicas tuvieron protagonismo especialmente con la Alcazaba dominando el caserío, aunque el Barroco dejará su impronta cuando el municipio perteneciera al señorío del marqués de Los Vélez, no solo en la iglesia parroquial sino también en la ermita de San Gregorio Ostiense, patrón de la localidad.

    • Vista general de Oria, dominada por la silueta de la iglesia y el castillo © Fotografía: Rafael PozoVista general de Oria, dominada por la silueta de la iglesia y el castillo © Fotografía: Rafael Pozo

    • IGLESIA DE NTRA SRA DE LAS MERCEDES

      Tras la conquista de la población por las tropas de Fernando el Católico, los reyes cedieron las tierras de Oria y sus derechos a Juan Chacón y este, tras su muerte legó el señorío de Oria a su segunda esposa Inés Manrique, pasando más tarde a manos de Pedro Fajardo, primer marqués de Los Vélez, uniéndose el destino del municipio a este marquesado hasta el siglo XIX.

      Entre 1767 y 1779 se levanta la basílica de Ntra Sra de las Mercedes, el edificio más emblemático de Oria. Iniciada bajo el señorío de don Antonio Mª Álvarez de Toledo y Guzmán, duque de Alba y marqués de Villafranca y los Vélez, y concluida en tiempos de su hijo don José Mª Álvarez de Toledo Gonzaga, XI marqués de los Vélez, para lo que contó con la valiosa colaboración del arquitecto fray Pedro de San Agustín, lego del monasterio de jerónimos de La Ñora (Murcia) y artífice asimismo de los templos de Vélez Rubio y Cuevas de Almanzora, mencionados anteriormente.

      Fray Pedro de San Agustín adoptó, en cuanto a la estructura y organización espacial, una solución muy similar a la de la Encarnación de Cuevas de Almanzora, aunque con mayores concesiones al ornato, en la línea de la parroquia de Vélez Rubio. La idea era aportarle una decoración y composición más barroca, por ser un arte más popular y cercano al pueblo.

      La basílica presenta planta de cruz latina, con tres naves, coro alto a los pies y presbiterio de cabecera recta. Los espacios de la nave, crucero y presbiterio se cubren con bóvedas de medio cañón con arcos fajones y lunetos, en los que se ha practicado un cuerpo de luces, bóvedas de arista en las naves laterales y cúpula en el crucero con airoso perfil contracurvo al exterior de ligero toque levantino-murciano. Destacan en su interior las yeserías a base de motivos vegetales, rocallas espejos y molduras mixtilíneas, que adornan de forma exquisita cornisas, pilastras y arcos.

      Volumen general de la fachada principal © Fotografía: Paco BonillaVolumen general de la fachada principal © Fotografía: Paco Bonilla

      La fachada principal se planteó encuadrada entre dos torres, aunque sólo se levantó la del lado del evangelio, que es hermana de los campanarios velezanos, como la portada labrada en piedra que la preside es réplica, a su vez, de las laterales de la Encarnación de Vélez Rubio.

      Entre las peculiaridades de la basílica cabe señalar, en el cuerpo inferior de la portada, el escudo situado en la clave del arco, la simplificación del friso, que solo lleva triglifos sobre las pilastras, y la inclusión en el campo del frontón del escudo del XI marqués de los Vélez, acompañado de los collares de la orden del Toisón de Oro y de Carlos III. En el segundo cuerpo se dispone una hornacina con una hermosa talla de Ntra Sra de la Merced, rematada en un frontón triangular roto, que aloja una cruz patriarcal.

    • Uno de los mas poblados municipios del Almanzora alberga una de las referencias provinciales del Barroco, símbolo de la advocación mariana y reflejo perfecto de la religiosidad popular del Barroco como arte de los sentidos: el Santuario de Ntra Sra del Saliente, declarado elemento integrante del Patrimonio Histórico Español. Cada 8 de Setiembre acoge a romeros llegados de todos los puntos de la geografía provincial, en plena identificación de fieles con su imagen, la llamada popularmente como la “Pequeñica”.

    • Vista general del SantuarioVista general del Santuario

    • SANTUARIO DEL MONASTERIO DEL SALIENTE

      El Santuario domina, en su impresionante plataforma, un paisaje rodeado por la belleza de la Sierra de las Estancias, a la considerable altitud de 1.171 m. Nunca el marco natural acompañó mejor a un conjunto arquitectónico de marcadas referencias estéticas y simbólicas.

      Los antecedentes del enclave religioso lo constituye una comunidad eremítica prácticamente de una espiritualidad sencilla y rudimentaria que, en 1712, obtiene licencia para construir una ermita, bendiciéndose el nuevo templo en 1717. Desde ese momento se convertirá en centro del culto mariano de la comarca y lugar de peregrinación, lo que obligará a una ampliación de la construcción para dar mayor esplendor del conjunto religioso.

      El resultado será el actual santuario, edificado a finales del siglo XVIII en sustitución de la primitiva ermita, utilizándose para ello los modelos del barroco final de transición al neoclasicismo.

      El conjunto constructivo abarca el Santuario, propiamente dicho, el claustro y dependencias anejas, así como la clausura y el área de servicios. El templo destaca en la amplia explanada del resto de las construcciones por su rico juego de volúmenes sobresalientes en altura. Los muros muestran cantería en la fachada, recercando los vanos y reforzando las esquinas, mientras que en otras zonas la mampostería alterna con el ladrillo.

      El templo es de una sola nave con muros recorridos por pilastras toscanas, situándose capillas en los espacios intermedios. La portada de los pies consta de un ingreso formado por un amplio arco de medio punto, de rosca moldurada y clave en resalto decorada con una voluta. Está franqueada por dos pilastras toscanas de fuste rehundido sobre altos plintos, cubriéndose por un entablamento con arquitrabe, friso y cornisa, que dan paso a un segundo cuerpo donde dos aletones decoran una hornacina.

      Detalle de la fachada de ingreso © Fotografía: María NavarroDetalle de la fachada de ingreso © Fotografía: María Navarro

      La bóveda es de medio cañón con arcos fajones y lunetos, en los que se han practicado ventanas para crear un cuerpo de luces, mientras que sobre el crucero se instala una cúpula de media naranja sobre pechinas apeadas en cuatro arcos torales de medio punto. El ábside de la capilla mayor está dispuesto para localizar visualmente el camarín, referencia mística del acontecimiento religioso.

      El barroquismo es más acusado en la decoración de la cúpula de la iglesia, donde los relieves polícromados de estuco vegetal y medallones ovales de estilo rococó inundan las pechinas y desde el centro de la bóveda hasta coronar los vanos. El interior, enlucido en blanco, destaca por el contraste con la decoración en líneas de color azul y oro.

      A la derecha del templo se dispone el claustro del monasterio y sus dependencias anexas, mientras que la clausura se ubica al Norte, lugar más alejado de las visitas del santuario.

       

Galería

Palacio del Castillo de Los Fajardo transformado en el Museo Antonio Manuel Campoy© Fotografía Paco Bonilla
Palacio del Castillo de Los Fajardo transformado en el Museo Antonio Manuel Campoy© Fotografía Paco Bonilla
Iglesia de la Encarnación en Cuevas del Almanzora © Fotografía Paco Bonilla
Retablo barroco sin dorar en la Iglesia de la Encarnación en Vera © Fotografía Paco Bonilla
Museo Etnográfico y de oficios en Vera © Fotografía Paco Bonilla
Lavadero-Centro Interpretación del Agua en Vera © Fotografía Paco Bonilla
Iglesia de Ntra Sra de la Asunción en Huércal-Overa© Fotografía Paco Bonilla
Imágenes del Paso Blanco en Huércal-Overa © Fotografía Paco Bonilla
Paso de La Borriquita © Fotografía Paco Bonilla
Paso Morado. Cristo de la Misericordia © Fotografía Fondo documental de Hermandades y ayuntamiento de Huércal-Overa
Paso Negro. Santo Entierro © Fotografía Fondo documental de Hermandades y ayuntamiento de Huércal-Overa
Claustro del monasterio del Saliente © Fotografía M. Navarro
Vista general de Oria con la iglesia al fondo © Fotografía M.Navarro
 

 

 

Itinerarios Culturales